miércoles, 6 de abril de 2011

Baños, cines, saunas, estadios. (Parte diecisiete)

De saunas

No pasan la inspección

-Algunos de los saunas de San Pablo de aquellos años no pasarían la inspección de la secretaría de higiene de ningún municipio.- Recuerdan a dúo Carlos y Raul.

- Una de las más mugrientas era la Mafalda: los azulejos ennegrecidos, si mirabas hacia los cielorrasos veías montones de cables colgantes (daba la impresión que se podía producir un cortocircuito e incendiar todo el lugar en cualquier momento), canillas rotas que no cerraban, mal olor: a pis, a esperma, a lo que quieras. Pero tenía de bueno que estaba lleno de gordos maduros y lindos.

Ese sauna en realidad se llamaba Balneario Amazonas, pero era conocido por Mafalda porque la dueña, dicen, que de joven, se parecía por su peinado a la nenita Mafalda, el personaje de historieta del humorista argentino Quino.

Competencia desleal

-No faltaban los que no respetaban ni la tragedia que significó la aparición del HIV- Sida.- Se lamenta Raul.

-El dueño del sauna Bel Ami, tratando de sacarle clientes a la competencia, intentaba asustar a los más desinformados diciendo que el sauna For Friends –que aún existe- era un peligro, porque allí había un “brote” de SIDA. Que de solo ir allí, te contagiabas, porque todos los que concurrían estaban infectados y contagiaban a propósito a todos los clientes que iban a ese sauna.

Un tremendo hijo de puta el dueño del Bel Ami.

(Continuará)

No hay comentarios: