jueves, 31 de marzo de 2011

Baños, cines, saunas, estadios. (Parte catorce)

Algunas copitas de más

- Uno de los personajes bien diferentes era un hombre de apellido ruso, algo muy raro aquí en Brasil, que era crítico de cine y director de la cinemateca de San Pablo y que siempre estaba borracho.- Recuerda Raul.

Se lo veía principalmente en el cine Marabá, aunque también en otros. Como era muy bien dotado, cuando llegaba a algún cine y ponía para afuera su instrumento, siempre se hacía un grupo que lo rodeaba y que querían agarrársela todos al mismo tiempo.

Un día que había mucha gente rodeándolo, me le acerqué. Cuando quise agarrar, comencé a recibir palmadas en las manos de los otros que no querían compartir. Yo seguí obstinado. Me puse a tiro, como para chuparlo, y ahí recibí un bruto sopapo en la cara. Desistí.

Con el tiempo, fue uno de los pocos con los que hablaba. Era un hombre de lo más interesante. A pesar de estar siempre bebido.

Loca desubicada

-Yo estaba en la 24 de maio esquina Ipiranga, en el local de Breno Rossi, aquel negocio de discos e instrumentos musicales, que era el mejor, el más surtido de San Pablo.- Nos relata Carlos. - No estaba solo, estaba acompañado y se me acerca una loca conocida de los cines, y con total descaro me dice:

- ¡Qué chongo que te levantaste!

Yo intenté hacerle señas para que se aleje, no quería explicarle nada. Comencé a hacer la seña en el pecho con la mano semi cerrada, dándole a entender que tenía que borrarse y dejarme tranquilo. Pero era una marica cargosa y seguía hablando:

-Te lo querés guardar todo para vos al chongo. No lo vas a presentar, ¿no?

Hice todo lo posible para que se aleje y nos deje tranquilos. Pero siguió insistiendo. Entonces no me quedó más alternativa que responderle. Y no pude hacer otra cosa, dadas las circunstancias, que decirle la verdad. Cuando volvió a insistir una vez más, preguntando quién era es chongo que ella nunca había visto por el circuito, le respondí:

-Es mi papá.

A soplar la velita

-Esta me la contó Ze.- Comienza Raul. - Habían ido él y un amigo al cine Ouro y en medio del puterío un grupo de locas comienza a repartir saladitos que sacaban de una caja gigante de telgopor, mientras que de otra caja sacaban y repartían bebidas frías, gaseosas y cervezas. Convidaban a todos los que estaban en el cine. Es que estaban festejando el cumpleaños de uno de los que siempre iba a ese cine.

Cuando le pregunté si cantaron el feliz cumpleaños, me respondió:

-Por supuesto y todos los presentes se sumaron.

(Continuará)

2 comentarios:

OSOBTA dijo...

Felicitaciones muy bueno me he divertido mucho leyendo, y la anecdota de la celebración del cumpleaños bastante buena lo mismo que la que pusiste de prohibido fumar en el cine

Gordo puto, amén dijo...

Gracias Osobta!

La idea si bien es que las anécdotas suenen divertidas, principalmente buscan ser un testimonio de algo que pasó. Y tratar de plasmar esa voluntad (de los protagonistas) de que ese tiempo no se olvide.

Agradezco a todos los que me están haciendo llegar sus comentarios por diversos medios: a Carlo, Lilián, Boris, Exe, Alicia, Enrico, Robert, Crstian, Mario, Edson, Fabio, Carlos, Víctor, Edgar, Marcelo,José, Tomás, Alexander, Cazador, Vincent, etc.

Abrazos a todos.