sábado, 26 de marzo de 2011

Baños, cines, saunas, estadios. (Parte diez)

De bar en bar

- En uno de los baños listados, el de la estación Santana del subte,- cuenta Raul, - veo una noche un ejemplar de hombre que colmaba ampliamente todas mis fantasías. Pensé que nada iba a suceder, pero igual me acerqué. El tipo estaba de pija parada y tenía mucho para mostrar. Todo era ideal: el tamaño de hombre, su aspecto viril y el tamaño de lo que mostraba como anzuelo en los mingitorios. Haciendo uso de los códigos comunes, miradas cómplices que no necesitan más explicaciones, nos entendimos. Salimos del baño y ya en la plataforma de la estación nos ponemos de acuerdo para ir a un telo bien ordinario que quedaba en el centro, en la calle Washington Luis, cerca de la Estação da Luz. Para llegar había que tomar el subte y bajar en la estación Luz, precisamente. Fue entonces, después de bajar del subte, que aquel pedazo de hombre, a poco de comenzar a caminar rumbo al hotel, me pide parar un momento en un bar. Acepté sin problema y veo que se toma un coñac. Seguimos camino y en el siguiente bar se repite la escena. Pensé que necesitaba darse ánimo, -reflexiona Raul.- Antes de llegar habíamos parado en cuatro bares. El hombre ya estaba un poco borrachito.

Finalmente entramos al hotel, que quedaba al final de una escalera en muy mal estado: mugrienta e intimidante. Una travesti atendía la recepción de ese antro sin ningún ánimo. La pregunta de rigor que ella hacía era: ‘Entra y sale, o es para quedarse’, lo que significaba que el cuarto podía ser con llave, si era para quedarse, o con un simple pasador, si el trámite era rápido.

Ya en la habitación el hombre se desnuda y pude ver que era muy hermoso. Yo también me saqué la ropa. Él se había subido a la cama, lo que dejaba su pija a la altura de mi cara. Cuando la fui a agarrar, me aleja la mano delicadamente y dice de manera afectada, todo compenetrado con el personaje:

- No toque, esto es una concha.

Yo ya estaba más que desorientado. Para colmo, la música ambiental del hotel era de lo más previsible, pegajosas melodías pop. Justo en ese momento comenzó a sonar I will survive. Entonces, aquel pedazo de hombre, medio borracho que se creía una mujer, se puso a cantar y bailar, gesticulando como si fuese una diva pop, acompañando la canción.

Me vestí y me fui.”

(Continuará)

2 comentarios:

OSOBTA dijo...

Excelente me he leído la serie hasta ahora y esta de lo mejor felicitaciones

Gordo puto, amén dijo...

Gracias Osobta.

Todavía queda bastante de aquella charla.
Espero la sigas disfrutando.

Abrazo!