jueves, 14 de enero de 2010

Mienten

La charla nos lleva a los que mienten todo el tiempo. Me mirás y con sincero interés preguntás por qué creo yo que los putos mentimos tanto. A ciencia cierta no lo se, te digo, pero debe tener que ver seguro con nuestra historia de mentiras a lo largo de la vida. Pensá, te invito, que desde que nos damos cuenta que lo que nos atrae es otro tipo, otro hombre, tenemos que disimularlo y esconderlo y mentir nuestros deseos y sentimientos. Cuando en la adolescencia nos preguntaban por qué no teníamos novia teníamos que mentir diciendo, por ejemplo, que aún no había aparecido la chica indicada. Ya grandes, cuando nuestros padres nos pedían nietos, seguimos mintiendo y diciendo que ya llegarían. O cuando un hombre comeinza a ser frecuente presencia en nuestras vidas, lo presentamos como un amigo, un socio, o lo que sea. Yo, cuando estaba con el cura, lo presentaba como mi superior, y el cura mentía que él era célibe y yo mentía que yo era célibe; o con el camionero, con quien estuve diez años, siempre lo presenté como socio, alguien que había conocido en los años de seminario –él fue hermano marista- y nos habíamos reencontrado tiempo después; o cuando aquella amiga me dijo que estaba enamorada de mi, le inventé que aún no sabía si volvería al seminario y que por eso no podía corresponderle a sus sentimientos; no pude decirle que yo no sentía lo mismo por ella, porque ella no era hombre. Y así podría seguir un largo rato. Ese entrenamiento creo que nos predispone –o predispone a algunos - a seguir fabulando una vida que les gustaría más que la que tienen, te argumento sin tener ninguna confirmación de estar en lo cierto. Si durante toda la vida, desde chicos, nos inventamos una vida falsa y parecía que todos se la creían, ¿por qué no inventarnos ahora una vida que nos guste más que la que tenemos?, pregunto. Te miro y no vi sorpresa en tus ojos. ¿Será que vos también acomodás la realidad a tu gusto? Te cuento de Miguel, el camionero, que cuando lo conocí me dijo que vivía en la provincia de Formosa y resultó que vivía en una pensión en La Matanza. Que tenía cuatro nombres y luego cuando me contó que tenía un hijo, dos de los cuatro nombres se los adjudicó al chico y dijo que él usaba los del hijo para tenerlo presente. ¿Habrá tenido un hijo? Me dijo que tenía una casa en el interior del país. Luego me dijo que se la puso a nombre del hijo. ¿Habrá tenido una casa? Me dijo que tenía un auto. Luego dijo que lo cambió por un motor nuevo para el camión. ¿Habrá tenido un auto? Te cuento de Antonio, quien la noche que lo conocí en Contramano me dijo que era psicólogo, que había cursado en los años en que la universidad estaba politizada y había sido miembro de la juventud universitaria, que mientras estudiaba trabajaba en la Fiat y era el secretario de Oberdan Salustro cuando lo secuestraron los del ERP, que era piloto de avión, que se había jubilado del estado como perito asesor del supremo tribunal de justicia, que coordinaba grupos terapéuticos, que había quedado huérfano a los cuatro años y por eso estuvo internado en un instituto de menores hasta que una familia que visitaba el instituto (para acompañar a los niños sin familia) lo adoptó y que el hijo único de esa familia había sido su primer hombre, a los quince años en una siesta de verano, que nunca había tenido novia y que no bebía alcohol en lugares cerrados. ¿Hace falta que te diga que era todo mentira? Que nunca había aprobado una materia en la carrera de psicología donde había comenzado un par de veces; que había terminado la secundaria en el ’84, de modo que difícilmente había podido estar en la universidad en los setentas; que trabajó en la Fiat de vendedor de repuestos y no de secretario del presidente de la empresa; que nunca había estudiado para piloto de avión; que no era jubilado del estado; que no coordinaba grupos terapéuticos –sí asistía a uno, como paciente-; que no quedó huérfano a los cuatro años, sino que los padres se separaron y el padre, quien quedó a cargo , lo internó porque no sabía cómo criar un chico él solo; que del internado lo sacó la madre a los 17 para que trabaje para mantenerla; que su primera experiencia con hombres la tuvo a los seis años , en el internado, con el cura que les venía a dar misa; que el supuesto adolescente hijo único (tampoco eso era cierto, tenía una hermana)fue su primera pareja cuando andaban por los treinta años, por quien dejó a la novia con quien estaba por casarse; ¿hace falta que te cuente todo lo que tomaba, tanto en lugares abiertos como cerrados? Sí ya sé, no hace falta que me lo digas, tuvo una vida bastante de mierda, pero ¿por eso necesita inventarse una totalmente diferente? Puede ser, ¿quién soy yo para decir lo contrario? Tal vez por vivir vidas jodidas como ésta, muchos prefieran fabular y mentir y tratar de engañar. Fijate Martín, el gordito de ojos claros, ese que te parece lindo pero demasiado mujer. Primero dijo que era hijo de un senador, que era cirujano, que trabajaba en California, en los Estados Unidos; luego, como se lo veía seguido por Buenos Aires, dijo que había decidido volverse; después contó que su madre era jueza, que su familia era dueña de empresas, y no me acuerdo cuanto más. Pero te estoy aburriendo. Te estás quedando dormido y no me interrumpís. Mejor hablemos de otra cosa.

4 comentarios:

Javier dijo...

Precisamente ayer pensaba en la razon absurda por la cual vivimos de nuestras mentiras, y concuerdo en que es la unica manera de poder vivir entre dos mundos (por lo menos para mi que vivo en el closet), entre la realidad y lo que quieres ser pero no te atreves a declarar. Te aseguro que muchas veces no se cual es cual...
Solo pido a las personas que frecuento y no es nada serio, que no me gustan tantas preguntas. "No me preguntes para que no te mienta, espera solo que yo te diga todo sobre mi". Asi dice un buen amigo mio. Solo que con tantas mentiras no confiamos mucho en aquello que nos dicen los demas... Gracias por el articulo, me hiso reflexionar mucho sobre mi...

Gordo puto, amén dijo...

Gracias Javier por tu comentario.
Abrazo.

Andres Cordova dijo...

Creo que el génesis de la mentira surge cuando se acepta el hecho de sobreescribir una historia atemporal que ya ha de estar en extremo gastada y vacía de tanto uso. Casi se puede percibir un patrón, divago pensando cual será el ranking de las mentiras más usadas en este estilo de vida, que o cual encabezara la lista, ¿podrías crear una entrada con ello? sería un tanto divertido. Un abrazo

Franco Gordo Puto dijo...

Andrés, algunas de las mentiras más escuchadas es que "todas las locas somos leídas y viajadas".

Un intento de sobreescribir la historia de cada uno, presentándose como alguien culto y de mundo; como si essas dos cualidades fueran las que nos definen...

Es un tema complejo.

Gracias por pasar y comentar.