viernes, 15 de enero de 2010

Mienten, segunda parte

¿Que no te aburro? ¿Que querés que siga? Se me ocurre entonces contarte de gente que conozco y sé que mienten: los curas con los que tuve sexo; los curas que crucé en las fiestas de Osos, buscando sexo para el momento; todos los hombres casados con los que tuve sexo y que les dicen a sus esposas que están trabajando cuando vienen a casa, o dicen que están haciendo horas extras cuando nos encontramos en el sauna, que están con los amigos del café y somos seis en la misma cama, que fueron al sauna a descansar un rato y nunca admiten que van a buscar sexo con otros hombres; los policías y militares que conocí y piden “absoluta discreción” porque en la fuerza les resultaría imposible sostener su lugar si se supiera que tienen sexo con hombres; lo mismo que los funcionarios públicos; también están los que se obsesionan con que no les saques una foto porque nunca se sabe donde terminan las fotos (y si terminan en su sitio gay ¿las esposas y los jefes del trabajo miran esos sitios? No saben ellos que aun en internet no hay buscadores de caras y aunque la foto se publique con un nombre todos usan un nombre falso ¿qué riesgo corren?); los que son gays de toda la vida, pero no pueden decirlo en voz alta y mienten una soltería que los destroza por dentro; tantos. Entonces sos vos quien me comienza a poner ejemplos: el falso brasilero que conociste hace poco y que no sabe ni escribir su nombre robado sin errores de ortografía, y que se inventó además una familia de diplomáticos en São Paulo, una religión distinta a la propia, una profesión incomprobable, un mismo empleo que cada vez que es mencionado es diferente, una cadena de negocios que administra y esa costumbre de adjudicarse cargos en el club de Osos, que imaginación, te sorprendés, si hasta se inventó un hermano en las torres gemelas el día que las voltearon. ¿Y Corchito? Me provocás con la mención de su nombre, que se inventó un lugar de trabajo –parecido al que tiene, pero con más nivel-, unos eternos estudios cursados –casi veinte años de universidad-, viajes por el mundo sin poder dar ningún detalle de los lugares “visitados”, y hasta un empleo como espía de una agencia secreta de los Estados Unidos; me contás todo con una sonrisa, porque a pesar de lo extraño de lo contado, todo es posible, pero cuando recordás que te dijo que era activo, ahí no aguantás y largás la carcajada, si Corchito es activo, yo soy hétero me decís, y los dos nos reímos con ganas. Entonces te cuento de Guillermo, yo ya había oído que era diácono y cuando intenté entablar una charla sobre tema religiosos, comprobé que no sabía nada ni de teología, ni de liturgia, ni de exégesis, ni de hermenéutica, ni de historia de la iglesia y que era muy poco probable que haya pasado por un seminario cinco años sin aprender nada de eso. Una vez más me interpelás con la mirada. Un breve silencio y tu reflexión clara: te pregunté por las mentiras y terminamos hablando de mitómanos; no es lo mismo, concluís. Tampoco es lo mismo mentir que no aceptar la verdad, reflexiono. Me decís que vos elegís no hablar con algunas personas de lo que no querés hablar. Te digo que los curas a eso lo llaman restricción mental, que para ellos no es mentir, pero para mí se parece mucho. Me mirás en silencio una vez más. Entonces te digo que hace tiempo que busco la fórmula perfecta, que pueda reflejar en dos o tres conceptos – un sabor, un color, un aroma, un sonido- la inmensa claridad que nace de tus ojos.

9 comentarios:

Sebastián Matías Oliveira dijo...

ua, buena onda este blog. un abrazo chabon.

alexander dijo...

genial que buen texto
ojala existieran mas blogs
como el tuyo se agradece tu trabajo
un abrazo desde mexico

saludos

ALICIA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gordo puto, amén dijo...

Gracias Sebastián, un abrazo.

Gordo puto, amén dijo...

Saludos para México Alexander, gracias por pasar.

Gordo puto, amén dijo...

Alicia, mucha gente miente para seguir en la iglesia. Hace unos días conocí un Osito que cuando le conté que yo habá estado en un seminario, me contó que hace cuatro años está en pareja con un cura. Una realidad que se reitera. Besos.

el osculador dijo...

Me agrada mucho tu modo de redactar, Franco.
Esas últimas palabras de esta entrada que dicen: "Entonces te digo que hace tiempo que busco la fórmula perfecta, que pueda reflejar en dos o tres conceptos... la inmensa claridad que nace de tus ojos.", son conmovedoras.
Un abrazo, Franco.
Roberto.

Gordo puto, amén dijo...

Gracias Roberto.
Y gracias también por regalarnos tanta belleza en tus dibujos.
Abrazo.

Anónimo dijo...

gordo hijo de puta culo roto sidoso mal parido, anormal aguante el sida, gordo putarraco