lunes, 31 de diciembre de 2012

Saliendo del placard

(Otro fragmento del libro que escribí en 2008. No edité nada, salvo el final, lamentablemente: del presente, tuve que pasar al pasado.)
           

            Por miedo, por cobardía, durante más de una década, viví una doble vida en Luján. Compartía la casa con mi pareja de entonces, pero para todos, él era sólo un amigo que ayudaba a que económicamente vivir sólo fuese posible compartiendo los gastos. Por mis actividades yo era alguien conocido en la ciudad, había llegado por ser parte de la Iglesia y luego trabajé en la radio y la televisión local. No era una cara desconocida entre los vecinos, y esto me presionaba más a mantener una cierta discreción. Estaba convencido de que una sociedad tan conservadora no aceptaría que en un lugar público haya alguien como yo. Por eso seguí ocultando mis sentimientos.

Siempre tuve facilidad para hacer amigos, y esa etapa no fue la excepción. Para todos mis amigos, mi pareja pasó a ser otro amigo. Durante los diez años que estuvimos juntos no hablé del tema con ninguna de mis amistades.

            Finalmente regresé a la ciudad de Buenos Aires, me vinculé con los Osos, y comenzaron las notas periodísticas para definir a esta fauna rara de gays peludos y gordos que no se ajustan al molde estético tradicional. Así me transformé en alguien que cualquier cámara, grabador y micrófono que se cruzara le servía para difundir la sensualidad del mundo de los Osos.

            Por esos días, en 2003, recibí en mi casa la visita de uno de mis amigos de antes, y le mostré las revistas donde aparecía hablando del club de Osos. El pelado las miró en silencio, y luego, con absoluta tranquilidad dijo:

– Antes eras famoso por tu trabajo, y puto en tu casa. Ahora sos un “puto famoso”.

La definición me gustó tanto que la adopté. A partir de entonces decidí que sería la manera de hablar de mi mismo.


Otro empujón me lo dio Ester, una mujer inquebrantable. Cuando llegamos con el Club de Osos al barrio donde tenemos nuestra sede social, que nosotros llamamos casa o cueva, lo primero que hicimos fue vincularnos con las organizaciones del barrio. Así entramos en contacto con los Vecinos de San Cristóbal contra la impunidad, que centraban su acción en mantener viva la memoria de los militantes sociales desaparecidos por la dictadura, pero que también realizan trabajos solidarios con la gente de la zona. Nuestra primera colaboración con ellos fue la de reunir fondos para donar zapatillas a los chicos del barrio sin suficientes recursos. Llegado el día de la entrega, los vecinos invitaron al Club de Osos a acompañarlos. Fui yo en representación.

Entregamos las zapatillas en una escuela pública para que los docentes –conocedores de la realidad de los alumnos– las distribuyan entre los chicos. Nos recibieron la directora, la secretaria y alguna maestra. Ester, al momento de hacer la entrega, puntualizó que había sido una tarea conjunta de diversas organizaciones del barrio, y las fue presentando. Cuando llegó a mi turno, dijo:

             – Y el es Franco, representante de la Asociación gay del barrio, que también colaboraron en la donación.

La directora quedó dura. Yo no salía de mi asombro, pero estaba feliz. Mi identidad gay era presentada con orgullo por otros actores sociales, y nada menos que ante una escuela, una de las estructuras más anquilosadas de la actual sociedad argentina.


No evité desde entonces, ninguna posibilidad de salir en los medios, comunicando lo que había descubierto. Al punto que mis amigos de otro tiempo, del tiempo del closet, donde escondía toda señal de mi posible deseo, me preguntaban por qué tanta exposición. Mi respuesta siempre fue la misma. Les respondo que para mí, conocer a los Osos, fue como descubrir un lugar de pertenencia que desconocía y que me permite mostrarme tal cual soy, en todas mis facetas, en mi profunda verdadera humanidad. Y si en una entrevista radial, televisiva, por Internet, o gráfica puedo contar esto, me siento bien haciéndolo para que otros puedan descubrir que no tienen por qué estar toda su vida ocultándose, que nada les quita su derecho a ser feliz y que existe un ámbito de pertenencia a través del cual pueden ser ellos mismos. Activismo o militancia, que le dicen.


 
Después de cada aparición pública, los comentarios son siempre favorables. Los que se comunican con el club, agradecen que lleguemos a todos a través de los medios de comunicación. La primera vez, la primera entrevista, fue consecuencia de una casualidad. Yo estaba oyendo radio, a la Negra Vernaci, y en el final del programa dice:

            – Bueno, me voy, pero los dejo con Lalo (Mir), que lo escuchan todos los gays de la ciudad.

En la radio hubo lo que se llama, justamente, un “silencio de radio”. Frente al frase de la Negra muchos en el estudio quedaron sorprendidos, sin entender a qué se refería. Lalo Mir era un conductor de larga trayectoria y nada lo vinculaba explícitamente a la comunidad gay. Pero la Negra explicó las cosas:

           –Lo que pasa es que Lalo está haciendo en la tele el programa Los Osos, y seguro que mis amigos, los Osos de Buenos Aires, lo miran en la tele y lo escuchan en la radio. Un beso, para mis amigos los Osos de Buenos Aires.

Los Osos era un programa conducido por tres hombres, uno de ellos era Lalo Mir, pero no estaba vinculado explícitamente con ninguna temática de diversidad sexual. La Negra sólo había hecho un chiste. Igual comenté el episodio a otro miembros del club, y como sabíamos que la Vernaci esperaba un bebé (el Vicente que todos después conocimos), decidimos llevarle un regalo por su embarazo. Fuimos Eduardo, el secretario del club y yo con un Oso gigante de peluche envuelto para regalo (tiempo después supimos que odia los osos de peluche). Llegamos hasta la radio en el horario de su programa, y en la recepción dijimos que teníamos un regalo para la conductora. Nos dijeron que esperáramos. Unos minutos después baja el productor del programa, y nos pide que lo acompañemos, que podíamos darle el regalo a Elizabeth en persona. Al llegar al estudio nos dimos cuenta que estaba el programa al aire. Sin cortar un segundo, nos saludó, abrió el regalo, y agradeció. Y sin preguntarnos si estábamos dispuestos a salir al aire, nos hizo sentar, colocar auriculares y comenzó la charla. Durante media hora hablamos de Osos y toda nuestra cultura osuna. Por supuesto que tuvimos que sacarnos las remeras, para mostrar nuestras generosas panzas peludas a los del equipo., que no salían del asombro de enterarse de la existencia de nuestra contracultura gay.

El mismo día recibí varios mails de amigos de Luján. Algunos que sabían de mi identidad y se alegraban de la posibilidad que había tenido de contar en una radio de alcance nacional (y en un programa líder en audiencia) aspectos de mi integración al Club de Oso de Buenos Aires. Otros amigos que escucharon el programa, con quienes nunca había hablado de mi sexualidad, me felicitaban por la valentía de exponer mi historia y se alegraban conmigo.

Poco después aceptamos la invitación del locutor Juan Castro y salimos en Kaos en la ciudad, un programa periodístico que emitía canal 13. Por primera vez contamos la historia de los Osos en la televisión abierta, y yo, con nombre y apellido, conté parte de mi historia personal. Le siguieron múltiples notas en diferentes medios nacionales y locales, radiales, televisivos, gráficos, por Internet, etc. El fenómeno de los Osos revolucionaba la cultura de Argentina: todos querían que los Osos estuviesen en sus medios. De ahí en más se multiplicaron cada vez más las imágenes y las ideas del Club de Osos. Una nota de la Revista 23 fue una de las más comentadas. Incluso llegamos a ser tapa del suplemento del Orgullo gay que sacaba el diario Crónica. Un equipo de Televisión Nacional de Chile vino especialmente a hacernos una larga entrevista. En Ciudad Abierta, el canal de cable de la ciudad de Buenos Aires, nos dedicaron un programa entero, que fue retransmitido por la televisión de aire. La nota para Blog, el programa de Daniel Togneti, no sólo fue levantada por dos de los programas de resumen de la televisión (TVR y RSM), sino que llegó a ser parte de un compendio de noticias latinoamericanas que se emite por la televisión de Noruega. Fuimos entrevistados por un canal de aire de Uruguay; por Guillermo Andino para América; por Sandra Russo para el programa Dejámelo pensar del estatal canal 7. Fuimos tapa de “Soy”, el suplemento Diversidad Sexual de Página/12. Salimos en la sección “El Placard” del diario Crítica de la Argentina. Nos entrevistó Matías Martin para el programa “La liga” de Telefé y María Julia Oliván para “Argentinos por su nombre” de Canal 13. Y la lista es larga. Y en casi todas las notas mi voz estuvo firme, como un mensajero consagrado fielmente a su tarea, hablando de los Osos y de mí.

Pocos días después de salir al aire la nota en “La Liga”, estaba parado con mi pareja brasilera Raul, de paso por Buenos Aires, esperando por nuestro amigo Diego, en la esquina de 9 de Julio y Carlos Pellegrini. Uno de esos muchachos que reparten volantes se acercó y me dio en mano dos volantes para un Puti Club, un cabaret de mujeres exuberantes.

             – Una rubia y una morocha– me dijo, ofreciendo a las putas casi como si se tratase de pelucas.

Yo le agradecí y quedé comentando con Raul lo gracioso del hecho. A los pocos segundos el chico regresa, y me pregunta:

            – ¿Usted no es el que salió el otro día en “La Liga”?

            Yo pensé que venía la burla, y sacando pecho respondí.

– Sí. Soy yo.

– Lo felicito– dijo el volandero extendiendo su mano derecha para estrechar la mía. Mi fama mediática como representante de los Osos parecía extenderse casi sin límites, mi cara era familiar para mucha gente.
 

En esa catarata de interés mediático, uno de los que nos entrevistó por radio fue Fernando Peña, una de las pocas figuras populares que está totalmente fuera del closet. Al finalizar la entrevista, lo invitamos a nuestro club. Vino, con su perro Mono y sus asistentes, un viernes por la tarde a compartir una picada con cerveza, mientras uno de nuestros socios preparaba una suculenta feijoada, en la que, por supuesto, Peña metió la cuchara para probar. Le hicimos una entrevista para nuestra revista, y fue entonces que manifestó que se sentía muy cómodo en el club. Se desprendió la camisa, mostró su panza y dijo:

– Hoy me siento un Oso. ¿Puedo ser socio del club?

Nadie se opuso. Yo firmé su solicitud como padrino. Luego fuimos todos en grupo a verlo actuar en el teatro. No mantuvo mucho tiempo la regularidad en ese vínculo con nosotros. Pero cada vez que nos cruzábamos, tenía para con los Osos en general, y conmigo en particular, un gesto de afecto.
 
 

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Leído, me encontré en alguna parte, jaja.
Feliz año, Querido Franco.

El Pipi

Lucía.uy dijo...

famoso o no, gordo o no, puto o no, te deseo lo mejor en el comienzo de este nuevo año 2013! se te quiere Franco, amén.
Un abrazo!

Franco Gordo Puto dijo...

Pipi querido!!!

Qué alegría verte por acá.
Efectivamente, estás entre los amigos de antes. Pero amigos de siempre.
Cuánto tiempo pasó desde la primera vez que nos vimos cuando eras el productor del programa del Checho, la Pato y el Ferchu en RCL y fui a buscar mi premio como oyente?
Si no hago mal las cuentas, unos 25 años...

Un gran abrazo y los mejor para vos y los tuyos en este 2013.

Franco Gordo Puto dijo...

Muchísimas gracias Lucía!

Yo también te quiero mucho.

Besos de este Gordo, Puto y Famoso, Ja!

Amén!

Mario dijo...

Lindo!

Bien Franco!

Felicidades!

Gracias!

Franco Gordo Puto dijo...

Muchas gracias Mario!!!

Un gran abrazo y lo mejor para el 2013.

hectortoscano dijo...

que lindo todo lo logrado, no?
mientras leía por todos los programas que pasaste los recordé perfectamente porque vi todos como buen amante de osos que soy, je
que tengas un hermoso año

Franco Gordo Puto dijo...

Muchas gracias Héctor.

Te deseo también lo mejor para el año que se inicia.

Abrazo!

Anónimo dijo...

gordo cortala con la birra y la pizza y baja esa panza de embarazada que tenes que ademas de ser horrible y antiestetica, es malo para tu salud, no es que sos taaaan inteligente, que te las sabes tooodas, y no te das cuenta de algo tan basico empeza una dieta y ponete en peso que pareces upa ( el de paturuzu) en version marica.

Anónimo dijo...

gordo mirate este video que te describe mas que bien gordi mirate este video http://www.youtube.com/watch?v=T3mikdagl5g

Anónimo dijo...

Loco te miraste la cara? de que zoologico te escapaste?, ajajaja, no podeees poner esa foto, soa mas feo que pisar mierda en patas ajajajaja

Franco Gordo Puto dijo...

A los que habitalmente pasan por este blog, sepan disculpar la lamentable presencia del pelandrún troglodita que no se cansa de insultar.

Buenos días.

Franco Gordo Puto dijo...

Disculpen los que habitualmente comentan por aquí.

Tengo que volver a moderar los comentarios, porque el enfermo que no deja de molestar desde hace tres años, ahora firma con los nombres de otros lectores.

Los comentarios que tengan que ver con el blog, serán publicados.

Gracias por entender, saludos.

Franco