miércoles, 15 de diciembre de 2010

Robando besos


Hace un tiempo, las cenas en el club de Osos de Buenos Aires, eran un buen momento para compartir encuentros y lugar para conocer linda gente.
Aquellas cenas nacieron de las ganas de pasar un rato con amigos, al terminar las reuniones del club donde organizábamos las actividades: encuentros, saunas, salidas, cine debate, programa de radio, cenas, revista, viajes, etc. Hoy, de aquella energía, queda poco y nada. Las cenas, que al comienzo eran solo para miembros del club, poco a poco fueron recibiendo amigos y finalmente, se convirtieron en una convocatoria abierta, una actividad más del club. Durante algunos años, muchos Osos y amigos de todo el mundo se acercaron a pasar un rato agradable con pares, compartiendo una rica comida, a lo que se le sumaba el plus de poder conocer a alguien.
No pocas veces me fui muy bien acompañado de esas cenas. Muchas otras tuve la posibilidad de interactuar con personas llegadas de las más diversa latitudes y conocer otras realidades. Desde australianos a franceses, canadienses y chilenos, cubanos y españoles. Toda ocasión era buena para charlar y, si se podía, intentar algo más.
Buenos Aires logró imponerse como uno de los destinos gays más importantes del mundo. Por su importante oferta cultural, sus bares y restaurantes, su belleza arquitectónica y su beneficioso cambio monetario, entre otras consideraciones.

Robo Uno
A una de las citadas cenas llegó un grupo de norteamericanos, entre ellos una pareja formada por dos Osos, uno de cerca de cincuenta y el otro rondando los treinta. Después del café me acerqué a conversar con ellos. Lo primero que aclararon es que formaban una pareja abierta y estaban en Buenos Aires tratando de pasarla lo mejor posible. Me concentré en el primero, el que más me interesaba y no terminó la noche sin que le robe unos sabrosos besos.




Las cenas eran los viernes y algunos sábados, había noche de bar en la misma casa. Ese sábado hubo bar y los americanos regresaron. En un momento de la noche veo que “mi” americano estaba siendo “atendido” por tres de los cazadores más efectivos del club. La escena era llamativa, casi graciosa. Los tres cazadores estaban en línea contra la barra y el Oso americano frente a ellos, respondiendo a sus preguntas. Vi que el otro americano –la pareja-, estaba dando vueltas, buscando su diversión.
Me acerqué por detrás del americano y, sin decir, nada, lo abracé. Las miradas de los tres cazadores me atravesaron cual rayos lanzados por coléricos dioses del Olimpo, al tiempo que el deseable Oso se giraba para ver quien lo abrazaba, pensando tal vez, que sería su pareja. Me reconoció y sonrió. Entonces le dije al oído que me gustaría volver a besarlo como la noche anterior. Sin decir nada, se giró me besó apasionadamente.
Los tres cazadores aún me siguen haciendo vudú.




Robo Dos
Otra noche de cena fue un grupo de brasileros el que llamó la atención. De los tres, uno, de unos cuarenta y cinco años, alto y de cabello con bastantes canas, era el que se llevaba la mayoría de los elogios.



Una vez más, después del postre, me acerqué a conversar con él. Lo puse en conocimiento que muchos de los presentes lo hallaban muy atractivo y que ya había algunos que estaban organizando su club de fans y que yo ya tenía en mi poder una larga lista de voluntarios para besarlo antes que se retire. Entre incrédulo y divertido me dijo que agradecía la iniciativa. Otro de los brasileros de su grupo le insistía en que ya era hora de volver al hotel. Pensé que terminaba la charla, pero mi interlocutor, diciéndole a su amigo que espere, preguntó donde estaban esos voluntarios que les iba a facilitar la tarea. Puse mi mano en uno de mis bolsillos, saqué un papel cualquiera y haciéndome el que leía, le informé: - De casualidad, yo tengo el número uno de la lista de voluntarios. - Se rió con ganas, al tiempo que se me acercó y abrazándome con firmeza, me ofrecía su boca entreabierta diciendo: – Vamos a completar el trámite.

6 comentarios:

Jo el osito dijo...

Hola Descubrí tu blog hace poco, me encantan tus historias cada vez que leo una me siento un salame… abrazo de oso (el mismo que los heteros llaman abrazo de gol)… Jo.

Gordo puto, amén dijo...

Pero Jo!

La idea es que nos sintamos bien todos!

Abrazo de GolOso, ja!

¿Lesbiana? dijo...

¡Qué buena forma de jugar al ladrón! (Sin policías)

Gordo puto, amén dijo...

Sí, Lesbiana.

Igual, en el peor de los casos, sería una dulce condena.

(No cometas el crimen varón, si no vas a cumplir la condena -Calamaro dixit-)

Besos.

OSOBTA dijo...

Leyendo esto dan ganas de implantarlo, voy a interntar ponerlo en practica a ver que resultados obtengo. Me encantan tus entradas son muy interesantes

Gordo puto, amén dijo...

Osobta, gracias por comentar.

Todo el éxito en este intento de robar besos.

En una de esas podemos organizar algún tipo de asociación de robadores de besos, jaja.

Abrazos.