jueves, 19 de septiembre de 2013

Rubén

No es la primera vez que recuerdo a Rubén este blog.

Pero mañana, 20 de septiembre, se va a realizar un acto en su homenaje y me pidieron del Club un texto para difundir.


Entonces escribí esto:


Ojos de mirar sincero

Rubén Terminiello 1947-2010

(Club de Osos de Buenos Aires)

No pocos socios, aún hoy, después de tres años, dicen que cuando el Club, nuestra casa, está silenciosa, se puede escuchar a Rubén que llega caminando con su paso cansino y su sonrisa estampada de modo indeleble en su cara buena.

Llegó al Club como muchos, buscando un espacio de pertenencia. Y se quedó para alegría de todos. Había escuchado de la existencia de los Osos en lo de su amigo, el gordo Lito, a quien lo unía una amistad de casi 40 años. Esas amistades que se forjan al haber “yirado” las mismas veredas y estaciones de tren, al haber “tetereado” juntos y de haber compartido - junto con el tercero del trío-, alegrías y tristezas. Se llamaban a sí mismos: la Tota, la Pocha y la Porota. Y fueron amigos hasta el fin.

En el club siempre tuvo una actitud generosa de colaboración. En silencio. Sin ostentar. Es que Rubén tenía una larguísima experiencia en trabajo en grupos y en búsqueda de respeto por los derechos –en nuestro caso- de las minorías. Militó políticamente; fue parte del primer grupo LGBT de Argentina, Nuestro mundo; formó parte de Comisión contra la violencia policial; formó parte del grupo de apoyo a Madres de Plaza de Mayo, etc.
 
Por ser uno de los más veteranos, muchos lo buscaban en busca de consejo o solo de un oído atento que los escuche y contenga. Y siempre también estaba dispuesto a ser parte de la fiesta.

Formó parte de más de una comisión directiva del Club y, al momento de su fallecimiento, era el presidente de nuestro querido Club.
 
La dimensión social que tuvo toda su vida no estuvo ausente en su paso por el Club. Era uno de nuestros vínculos con los diversos grupos de vecinos del barrio donde está nuestra casa; participaba de muchas de las convocatorias realizadas por los vecinos y junto a ellos marchó reclamando por la justicia y la verdad.


 
Rubén tenía un mirar sincero, simple, amable. Le gustaba conversar largamente frente a un café confidente –que siempre tenía pronto- y compartiendo un chocolate. Era hincha de Independiente de Avellaneda (solía llevar un pequeño colgante con el escudo de los Diablos Rojos).  Disfrutaba de la lectura, el cine, la música, el teatro… Pero su principal hobby era recorrer ferias, de todo tipo, con su mano en el brazo del hombre amado.
 
Rubén era –es, siempre estará presente entre nosotros- un hombre bueno.  


 

Franco Pastura

 

4 comentarios:

Osos de Buenos Aires dijo...

Gracias!

Franco Gordo Puto dijo...

Soy yo el que agradece.

Anónimo dijo...

ME ENCANTARIA SABER SI PUEDO MANTENER CONTACIO CONUDS

Franco Gordo Puto dijo...

Sí, claro.
Pero no dejás ningún dato, nombre...