jueves, 10 de noviembre de 2011

Volver a los diecisiete




No viví el siglo al que hace referencia Violeta en su hermosa canción. Pero ya pasé el medio siglo y una sorpresa me fue deparada en mi último viaja a Buenos Aires.

- Volvió a pasar tu compañero de la secundaria y volvió a dejar un teléfono. En realidad dejó una tarjeta. – Me informó mi madre al llegar a su casa; la de toda la vida.
- ¿Cuál compañero? ¿Daniel? – Quise saber.
- Sí, ese.
- ¿Y dejó una tarjeta? ¿Seguro que es Daniel?
- Ya te la busco… Acá.
- ¿Abogado?

Confieso que me ganó la curiosidad. Llamé y atendió Daniel. Hacía 33 años que no nos veíamos. A los 17 yo decidí irme a un seminario, para estudiar para ser cura. Había terminado cuarto año de la secundaria y me fui sin terminarla junto a mis compañeros.

- Si te hubiera cruzado por la calle no te hubiera reconocido. – Fue la frase de Daniel antes de fundirnos en un abrazo que esperaba hacía tantos años.
- Vos estás igual. – Dije, y es cierto.
- Decime una cosa. – Daniel cambió el tono amable por uno de reproche. – ¡Explicame por qué desapareciste así! Cuatro años juntos, volviendo a casa juntos cada día después de clases, montones de cosas vividas y desapareciste sin dar noticias.

Balbuceé algo. Yo no tenía muy claro, a tanto tiempo de distancia, por qué había hecho lo que hice. La siguiente pregunta, era la que pensé que no llegaría.

- Bueno. ¿Te casaste?
- Rebobinemos. – Dije acompañando mis palabras con todo mi cuerpo. – Daniel, yo soy gay de toda la vida. De siempre.
- Todo bien. – Había sorpresa en la cara de Daniel, pero la manejó muy bien. – Donde yo milito hay dos chicas que son pareja…

Casi me tiento y le dijo que yo también tengo un amigo judío y otro negro, pero me contuve. La charla siguió por los caminos usuales. Entonces sacó el celular e hizo un llamado.

- Hola Master, acá te va a saludar alguien que conocés. – Dijo y me pasó el aparato.
- Hola…
- ¿Franco? Soy José Luis.
- ¿Simonetti, José Luis? – Bromeé, como si pasara lista, allá en los setenta.
- El mismo. ¡Qué alegría! Tenemos que vernos.
- Sin problema.

Marcamos un encuentro para cenar. La promesa era que reunirían a todos los compañeros que pudieran. Finalmente llegaron tres: José Luis, Rodolfo y Gustavo. Y una vez más la pregunta fatídica. Y otra vez aclaré que soy gay. Después de horas de charla sobre los más variados temas, volviendo a mi orientación sexual, José Luis dice:

- Crecimos, cambiamos… Si me decías que eras puto en la secundaria te cagaba a trompadas. – Y todos largamos la carcajada.
- Si a mí alguien en la secundaria me decía que eras homosexual no le creía nada, es más, lo peleaba. – Amplió Gustavo. - ¡Si nos cambiamos todos juntos antes y después de gimnasia dos veces  por semana! ¡Cómo va a ser puto!

La cena llegó a su fin. Montañas de anécdotas. Tratamos de hacer memoria sobre situaciones que unos recordábamos de una manera y otros de otra, hablamos de compañeros que ya no están, de intentos de reunirse, de los bailes de aquellos años, de los compañeros que viven en otros países, de sus familias: esposas, hijos, nietos… Nos despedimos con la promesa de un próximo encuentro, organizado con más tiempo para que puedan venir más compañeros.
Para evitar que otra vez (otros compañeros) me vuelvan a preguntar si me casé, creo que voy a ir de minifalda y tacos altos.

8 comentarios:

el osculador dijo...

Magnífico final del texto, Franco. La "moraleja" sería el p... tiene que aparentar sino no es.
Me gustó eso de: "¡Si nos cambiamos todos juntos antes y después de gimnasia dos veces por semana! ¡Cómo va a ser puto!
Sigue publicando, Franco. Textos como este son un goce literario.
Saludos desde Argentina, para vos y Raúl.
Guibu.

Lucía.uy dijo...

...no,Franco! no! yo también piso los 50, y también he tenido encuentros con compañeros de otros años, sobre todo de escuela! fue fantástico! pero la famosa pregunta "te casaste" es como obligatoria para "algunas personas",y esa no es la peor! la peor es cuanto hijos tenés? (que por lo general es la segunda) esa si, que me rompe las pelotas.......si, ya imaginaràs porquè(eu -10).
Con las famosas preguntitas, y reacciones de cada uno, es cuando nos damos cuenta, no lo que cambiamos, lo diferentes que somos.....si claro Franco! igual nos queremos mucho y recuperamos todo el tiempo "viejo que nunca volverà".

Besos (lindas fotos de gente re-feliz de volver a verse!)

Gordo puto, amén dijo...

Gracias Guibu.

Y felicitaciones por el regreso de El Ósculo Hirsuto!

Abrazos.

Gordo puto, amén dijo...

Gracias Lucía.

Igual fue muy lindo verlos y muy divertido ver sus caras en el momento del anuncio. Ya que pensé que lo sabían. Di más de 50 entrevistas hablando de mi orientación sexual y salí en todos los canales de aire de Buenos Aires. Claro, yo no contaba con que había cambiado tanto y no me reconocerían... Cuando se los comenté, reaccionaron: Erás vos, claro!

Besos, gracias por pasar.

Curioshoman dijo...

JAJA buena nota al final, yo igual me he enconrado con companeros y profesores sobre todo con quien tuve experiencias de joven, pero siempre mantengo una amistad ya que fue para mi el descubrir que ser gay es simplemente otro estilo de vida que disfrute al maximo hasta el dia de hoy.
Algunos companeros recien los volvia ver admirados quedaron cuando en la reunion de clase, en el microfono les conteste a todos quienes me preguntaban lo mismo, si me habia casado, les respondi que si despues que aprendi a quererme a mi mismo y asi oder querer mas a mi pareja, asi se simple ya que es solo Amor lo que todos necesitamos, no importa de quien venga"...

Gordo puto, amén dijo...

Curioshoman,

gracias por pasar y comentar.

Abrazo.

Anónimo dijo...

jajaja qué buena anécdota GP, al menos disfutas con sus caras de asombro y vas para adelante con lo tuyo como un campeón... no saben cómo detesto ese tipo de reuniones, y generalmente cuando ocasionalmente me encuentro con mis ex-compañeros de algo, están muy deteriorados y sospecho que odian sus destinos de obligaciones, matrimonios e hijos; es que empiezan con el rollo de los viejos buenos tiempos, lo ocupados que están con cosas que los hace infelices, y lo genial que fue cuando hicimos x o y, siendo x o y boludeces que o nunca existieron o que yo olvidé rotundamente... no me considero gay pero cuando les digo que lo mío es la poesía y pocas cosas más me parece que la reacción es la misma...

Abrazo de koala, Diego.

Gordo puto, amén dijo...

Gracias Diego por pasar y comentar.

Igual te cuento que la pasé muy bien en la reunión. Me divertí.

Abrazo de Oso ;)